Sarah Kinsley, cantautora, productora y multiinstrumentista, plantea una advertencia sobre el uso de la inteligencia artificial en la música: dice que esa tecnología puede eliminar la emoción y el tiempo que hacen valiosa a una canción, y que convertir el proceso creativo en algo inmediato empobrece su significado.
En la conversación que dio pie a estas reflexiones, Kinsley defendió la importancia del trabajo paciente y las esperas que acompañan a la composición: según la artista, parte de la belleza de la música surge de dedicar horas al instrumento hasta que una línea o una idea encajan por sí solas.
La artista también habló del lanzamiento de su EP Fleeting, una colección de canciones cortas que exploran el deseo y la fugacidad de las emociones. El proyecto forma parte del material más reciente con el que Kinsley ha ampliado su perfil internacional.
Además, Kinsley llegará por primera vez a la Ciudad de México con un concierto en solitario programado para el 20 de agosto de 2026 en el Foro Indie Rocks!. El show permitirá escuchar en vivo temas de Fleeting y otras canciones que han consolidado su propuesta.
La postura de Kinsley se suma a un debate más amplio entre creadores sobre hasta qué punto la tecnología debe intervenir en los procesos artísticos, y plantea preguntas sobre el valor del tiempo, la autoría y la experiencia humana en la música contemporánea.
